Catarata senil: Aparece a partir de los 65 años. Es la más frecuente, cerca del 50% de la población de más de 60 años presentan un cierto grado de opacificación en el cristalino. Debido al envejecimiento de las células del cristalino, cada vez es más incapaz de modificar su forma para poder llevar a cabo la acomodación. La evolución de la catarata senil cada vez se agrava más, a veces es muy rápida, aunque suele ser lenta en la mayor parte de los casos. Suele aparecer en los dos ojos. La única solución para hacerla desaparecer es la cirugía, ya que no existe ningún otro tratamiento efectivo.

Catarata congénita: Es poco común, y de causas poco conocidas. La sufren personas jóvenes, y los bebés. Son cataratas que suelen estar presentes desde el nacimiento y producen mala visión. En un bebé la apreciación de esta alteración dependerá del criterio del observador y de su comportamiento.

Catarata traumática: Producida por accidentes. Hay dos tipos de cataratas traumáticas: las cataratas contusivas y las cataratas con herida capsular. Suelen padecer una evolución de la opacificación. En pocos casos pueden ser regresivas.

Catarata secundaria: Producida por diabetes mellitus, anomalías en la tiroides, excesiva exposición a los rayos UV y a los rayos X, por la ingesta de determinados medicamentos (corticoides), etc. La catarata diabética pocas veces suele aparecer en la población diabética joven, pero en los adultos provoca una aceleración de la catarata senil