El ojo humano puede compararse a una sofisticada cámara fotográfica, que tiene la finalidad de hacer llegar las imágenes del exterior hasta la retina. La cornea y el cristalino son básicamente los tejidos vivos implicados en este proceso.

Gracias al cristalino somos además, capaces de leer y enfocar objetos próximos.

En condiciones normales el cristalino es una lente transparente, pero con el paso del tiempo se produce una pérdida progresiva de transparencia, que puede llegar a la opacificación, lo que impide la llegada de luz al fondo del ojo y hace que se vean las imágenes borrosas.

En los últimos años se ha notado un considerable aumento en la cirugía de la catarata. Este aumento se debe, entre otras cosas, al envejecimiento de la población, al aumento de los éxitos quirúrgicos, al perfeccionamiento de los métodos empleados, la rapidez de la recuperación visual, el aumento de la necesidad de ver mejor, etc.

La cirugía de la catarata ofrece al paciente una mejora potencial en diferentes aspectos de la vida, como por ejemplo:

-lectura y trabajo en visión próxima
-trabajo, ocio y conducción de vehículos
-movilidad
-autonomía
-visión sin corrección de cerca y de lejos
-visión de los colores
-disminución de molestias por deslumbramiento
-mejor visión de relieve
-etc.