Inmediatamente después de la cirugía el paciente no debe sentir dolor, solo un ligero escozor, lagrimeo abundante y hipersensibilidad a la luz.

Estas sensaciones pueden mantenerse durante las primeras 12 horas.

Se recomendará permanecer unas horas en reposo con los ojos cerrados, o dormir.
Durante los primeros días estará totalmente prohibido tocarse los ojos, y se aconsejará el uso de gafas de sol.

La visión será borrosa durante las primeras 24 o 48 horas. La recuperación visual será casi total, pero irá mejorando durante las primeras semanas. En condiciones de baja iluminación, y en locales cerrados, puede disminuir la calidad visual en éste periodo de tiempo.

Podrá reincorporarse a su vida laboral a las 24 o 48 horas de la intervención.

A las 24 horas se procederá a realizar la primera visita postoperatoria, para comprobar que el ojo tenga una buena reacción a la intervención.

La próxima revisión será a los 15 días, y la siguiente, al cabo de 1 mes.

Durante este periodo postoperatorio, el paciente tiene que seguir un tratamiento muy sencillo y cómodo, que consta de un colirio antibiótico para prevenir cualquier infección y una lágrima artificial que tendrá que aplicarse cuando se note el ojo un poco seco.

La incidencia de reflejos nocturnos ha bajado considerablemente con la utilización de láseres de última generación, que permiten ampliar la zona óptica tratada. Si se producen en un estadío inicial del postoperatorio, irán disminuyendo durante los 3 meses siguientes. En un porcentaje bajo de los casos, continua sufriendo de forma significativa deslumbramiento que le puede dificultar la conducción nocturna.

El paciente podrá llevar una vida totalmente normal a las pocas horas de la intervención, evitando una baja laboral.