En Eyecos apostamos por una tecnología de última generación junto con un equipo de oftalmólogos y optometristas con una amplia formación y una dilatada experiencia.

El Cusom LASIK, de última generación, utiliza una serie de instrumentos quirúrgicos que personalizan el tratamiento para cada paciente. Así, el tratamiento con láser a seguir para dos pacientes con la misma cantidad de miopía, será diferente, ya que cada cornea tiene una topografía y forma diferente.

El láser excimer de cuarta generación, permite abarcar un margen más amplio en el tratamiento de la hipermetropía, consiguiendo correcciones de hasta +7.00D.

El Excímer es un láser de Argón-Fluor que produce radiaciones UV, de una longitud de onda de 193 nanómetros, considerada la más óptima para producir un efecto biológico adecuado. La radiación se emite en pulsos ultracortos de 10 nm. y con una frecuencia de 50 Hz.

La longitud de onda emitida por el láser viene determinada por la mezcla de los gases que llenan la cavidad del láser. Para conseguir la alta excitación de los gases se necesita una fuente externa de energía, que permita que se combinen los dos átomos de gas noble con átomos de un halógeno.

El resultado es la emisión de radiación UV de gran poder, que provoca la ruptura de las cadenas inter y intramoleculares, provocando la foto-descomposición por ablación de los tejidos orgánicos.

Este tipo de láser consigue una alta precisión y predictibilidad, alterando el poder refractivo del ojo de forma permanente. Además, no afecta los tejidos adyacentes debido a su capacidad desintegradora que vaporiza los tejidos afectados durante el tratamiento. Los tejidos vecinos no intentan la cicatrización, ya que no han quedado afectados.

Junto con el aberrómetro y el topógrafo, conseguimos un tratamiento personalizado para cada cornea, que permite eliminar toda la ametropía, pudiendo alcanzar agudezas visuales muy elevadas, incluso mayores a las preoperatorias. Las corneas quedan exentas de aberraciones.

El Microqueratomo automático ocupa un importante lugar en la tecnología de la cirugía refractiva, ya que el tratamiento con láser debe realizarse en el interior de la cornea, concretamente en el estroma corneal.

El interior del microqueratomo contiene la cuchilla que ejecutará el corte no refractivo. Esta cuchilla se cambia para cada paciente, para garantizar así la mejor calidad del corte.

Está conectado también a un anillo de succión, responsable de elevar la presión intraocular, para facilitar el corte de la cuchilla.